Biografías para el Siglo XXI



    RAINIERO III DE MÓNACO (1923 - 2005)  Príncipe

Nace el 31 de mayo de 1923 como Louis Henri Grimaldi, hijo de la princesa Carlota Luisa Grimaldi y de Pierre Melchior, conde de Polignac, fue el trigésimo príncipe de Mónaco, descendiente junto con su hermana Antoinette, de la dinastía Grimaldi, después de la compra del señorío de Mónaco, en 1308, por parte del que fuera el primer soberano. Es educado en las aulas más importantes de Inglaterra, Suiza y Francia estudiando bachillerato de Letras y Ciencias Políticas en la Universidad de París. Tuvo una participación militar activa durante la Segunda Guerra Mundial, alistándose como voluntario extranjero en 1944, siendo ascendido a capitán por el gobierno francés al final de la contienda y en 1954 obtiene el rango de coronel del ejercito francés, así como la Cruz de Guerra con Estrella de Bronce y la Cruz de Caballero de la Legión.

Durante la Segunda Guerra Mundial, su madre, la princesa Carlota, renuncia a los derechos al trono en su favor. Muerto su abuelo, el príncipe Luis II, el 9 de mayo de 1949, Rainiero se convierte en el príncipe de los monegascos, con tan sólo 26 años de edad. Sube al trono el 19 de noviembre de ese mismo año, siendo coronado en Montecarlo el 12 de abril de 1950.

El 6 de enero de 1956 anuncia su compromiso de boda con la norteamericana Grace Kelly, actriz ganadora de un Oscar en 1955, intérprete favorita de Hitchcock e hija del millonario John Kelly. Este hecho contribuyó al respaldo económico que permite a Rainiero hacer una política inmobiliaria capaz de convertir al pequeño principado en un paraíso turístico, fiscal y financiero para millonarios y famosos de la élite internacional y del deporte del automovilismo. Se casan el 19 de abril de 1956 en la Catedral de San Nicolás, ceremonia a la que asistieron las personalidades más destacadas de la política y el espectáculo.

El 23 de enero de 1957 nace la princesa Carolina Luisa Margarita. Un año después el príncipe Alberto, el heredero, y el 14 de marzo de 1965 llegaba al mundo la menor de la familia, la princesa Estefanía María Isabel. La vida personal de Rainiero se truncó el 14 de septiembre de 1982, cuando la princesa Grace fallece en un accidente de automóvil y terminaban 26 años de convivencia conyugal. Sin embargo, en esos años, con el prestigio de los Grimaldi, el dinero de los Kelly y la larga sombra de su Casino de Montecarlo, Rainiero modernizó su Principado hasta convertirlo, en 1962, en un Estado con una monarquía constitucional y sentarlo en las Naciones Unidas, en 1993, como el país miembro 184 y posteriormente también en el Consejo de Europa.

Rainiero se convirtió a sí mismo en un gran hombre de negocios, de su propio estado sostenido por las inversiones inmobiliarias, las actividades financieras, derivadas de las ventajas fiscales, y la actividad de la Sociedad de Baños del Mediterráneo, SBM, en la que participa la familia Grimaldi. Esta sociedad explota los casinos, hoteles y otras instalaciones turísticas del principado, además de asuntos inmobiliarios. Entre sus escarceos financieros destaca, en la década de los sesenta, su pulso con su socio el magnate griego Aristóteles Onassis sobre los beneficios del Casino, que les llevó a los tribunales en 1964 con un fallo favorable a Rainiero. También se enfrentó políticamente con Francia, cuando quiso que Mónaco pagara los mismos impuestos que los franceses y se originó una tirantez entre ambos estados hasta el extremo, que en 1962 Charles De Gaulle decretó desde París el práctico bloqueo diplomático del principado.

 A pesar de la buena y lujosa vida con la que siempre estará asociada su persona, Rainiero de Mónaco, ha sido una persona enferma. El 25 de noviembre de 1994 es intervenido quirúrgicamente en el centro Princesa Gracia de Mónaco, para sustituirle parte de la arteria coronaria izquierda, parcialmente bloqueada y cuatro años después vuelve a ser intervenido tras sufrir una dilatación de la aorta abdominal. Nuevas intervenciones y recaídas, así como graves problemas familiares derivados de la conducta de Estefanía y la mala suerte sentimental de Carolina, le han acompañado como parte de la leyenda de la maldición de los Grimaldi, hasta su fallecimiento el 6 de Abril de 2005.

Logró en sus 55 años en el trono convertir a su pequeño estado europeo en un lugar de ensueño para millonarios, aristócratas y representantes de la alta sociedad internacional.